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jueves, 24 de febrero de 2011

EL JARDIN ILUMINADO

El jardín iluminado era un proyecto antiguo que tenían las autoridades de la ciudad. Todos los años hablaban con énfasis de él, lo utilizaban para convencer a los descreidos, fabricaban maquetas extraordinarias para atraer la atención de los inversores, la publicidad era frecuente en la televisión, pero el tiempo pasaba.
Un dia, llegó a la ciudad un hombre que conducía un coche descapotable, polvoriento y muy viejo.
Durante meses se paseó con su coche haciendo mucho ruido, cosa que despertaba curiosidad en unos y enfado en otros. La policía también quiso saber quién era, pero el hombre lo tenía todo en regla, incluso los espejos del coche estaban limpios.
Algunos amaneceres se le podía ver iluminando el horizonte con dos potentes linternas hasta que el sol se hacía perfecto. La gente se preguntaba -¿Quién será?, -¿Qué buscará?-
Doña Jerónima Altavista, una estudiosa del comportamiento humano que se había retirado a vivir en el punto más alto y lejano del lugar -su casa era redonda y única- contaba que había visto al hombre del coche descapotable sorprendido por la noche que prendía sus linternas potentes hasta que se le caían de las manos porque el sueño le vencía.
Así fue como Doña Jerónima empezó a notar que su casa redonda tenía un brillo desconocido y que allí, donde apenas había hierba, empezaron a brotar flores de todos los colores, árboles chiquitos, palmeras que un dia serían elegantes y huidizas a los ojos de quien las contemplara, pero lo que más le llamó la atención, eran las luces potentes que cercaban el jardín.  Doña Jerónima Altavista se preguntaba si tendría que renovar sus estudios sobre el comportamiento humano.
Cuando las autoridades de la ciudad llegaron al lugar, quedaron maravillados ante semejante obra.
El hombre del coche descapotable, dejó como  recuerdo a la entrada del jardín iluminado, los espejos de su coche, y las linternas grandes de luces potentes y la huella de la nube de polvo que aún persistía... 
 

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