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domingo, 15 de enero de 2017

REFLEXIÓN

No me puedo permitir el egoísmo aunque a veces lo practicaría en su más alta esfera. No me puedo permitir el rencor pero confieso que muchas veces me he sumergido en él como en una piscina climatizada.
No me puedo permitir el resentimiento, ni siquiera la fiesta mental de la venganza, ese deseo voraz.
Prefiero recalar en la escalera de los antónimos porque es infinita, porque tiene colores y sabores diferentes. Porque huele a triunfo.
Me quedo con la solidaridad, la sencillez, incluso la piedad; con la consideración, con el afecto, con la reconciliación me quedo.
Y por encima de todas las cosas quédome con la dignidad que es la honra y la honorabilidad, la condecoración de todo ser humano



 





martes, 27 de diciembre de 2016

AGUA BENDITA

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Hoy quisiera bañarme en agua bendita no para ser la mujer de la canción de Serrat sino para dejar de vomitar mis escalofríos, mis  instintos primitivos. Para atrer la gracia y la alegría, el juego sin más; para desterrar los miedos y responder a los por qué y a los para qué...
Hoy quisiera bañarme en agua clara bendecida desde La Luz para alejar a los superfluos, a los sin tiempo, a los que solo atienden de oídas, a los que siempre reciben pero nunca están dispuestos a dar.
Yo no quiero presencias inmóviles ni lejanas ni cercanas. Yo quiero vida, extásis, elevación, encantamiento. Yo quiero el mítico rapto que da un baño de agua bendita.

jueves, 22 de diciembre de 2016

LAS PUERTAS DE LA NAVIDAD

 
                    

La Navidad está tocando las puertas, unos las abrirán de par en par, otros solo las entornarán, otros dejarán ver la cárcel de sus almas, cerrándolas.
Desde hace algunos años escribo sobre la Navidad, esta palabra que significa nacimiento, comienzo, estreno, vida nueva. Sin embargo
en esta ocasión mi inspiración no está en la cima pero aún así quiero dejar mi huella navideña con estas líneas, por eso haré un ejercicio gramatical con cada una de sus letras:

Nacimiento
Amor
Vida 
Inicio
Dedicación
Amor (otra vez)
  Dulzor      devoción
Al hacer este ejercicio me doy cuenta que cada letra es una meta, es un propósito, un proyecto que aunque con esfuerzo, deberíamos poner en marcha sin pretender convertirnos en santos.
¡Feliz Navidad!

                                                                                                                               

lunes, 2 de mayo de 2016

BOICOT AL ALMA







La atrofia del sentir, la sinrazón del padecer la hacían inverosímil, la ponían en la abertura de la maldad, en el único abismo que nunca hubiera querido estar.
Delfina Mercé se había desastrado espiritualmente. Se sentía adanizada desde los años de su niñez revuelta por los secretos familiares que fueron sangrando su alma a borbotones.
No entendía nada, siempre rebelde. Siempre perturbada, siempre metida en un chiquero mental, percibiendo olor a podrido; oliendo la venganza, revolviéndose, y sin embargo queriendo renacer ¡Sí! Deseando emerger, despedazándose, formando grietas que aullaban de rabia.
Delfina Mercé mimada por el egoísmo se mueve hoy entre el placer de vivir y la aventura del padecimiento.
Delfina promueve el boicot a cada paso. Se mueve entre las trincheras de la tiranía.
Cuando se mira al espejo sacude su melena hecha de trozos de pelo desigual pero con estilo; aviva los ojos con la indumentaria colorista de la cosmética, y quiere resurgir, y pretende lavarse el alma y acomoda la mirada y enseña los dientes como señal de una sonrisa.
Un instante.. solo por un instante captura esa luz que pretende... y vuelve a la boca de la maldad.
Se agita, grita, todavía la decisión de alumbrarse no está tomada.
Delfina Mercé sigue luchando.

jueves, 17 de marzo de 2016

A CIELO ABIERTO


Voy cayendo tierra adentro
para beber la fortaleza.
Soy vestigio de otros mundos.
Soy memoria de otras vidas.
No quiero ser reliquia.
No quiero una vestimenta caduca.

Voy subiendo a cielo abierto
para beber la esencia del espíritu
para atrapar la visión
para cubrirme de entereza.



domingo, 13 de diciembre de 2015

REFLEXIONES DE NAVIDAD

 Navidad. Natal. Nadal. Natividad. Nacimiento.
No soy fan de la Navidad. Fisicamente he dejado de ser una niña que se desesperaba de curiosidad por saber de las sorpresas que envolvían los paquetes de regalos.
Hoy, es mi niña interior la que abre regalos que son auténticas sorpresas, asombrosas enseñanzas que van encendiendo la luz de cada rincón oscuro de mi corazón, de cada vértice atrofiado de mi mente y siento cómo la esencia de mi Ser disfruta de un amanecer permanente que se va abriendo muy poco a poco y me maravillo a cada instante, y disfruto de la libertad de ir desintegrando los miedos, las culpas, los rencores, la insastifacción... todo ese paquete lleno de luces por fuera y absolutamente oscuro por dentro.
Sigo sin ser fan de la Navidad pero quiero que a cada instante haya un nacimiento, un comienzo, una conexión con la luz, con la 
libertad, con el amor. Quiero abrir regalos todos los días, los regalos que yo misma me doy.
¡FELIZ NAVIDAD!

miércoles, 26 de agosto de 2015

LA CASA

Le gustaba vivir en aquella casa grande, desvastada por los años, al pie de una colina, cerquita del mar.
Durante el día se sentía viva, libre, pero cuando llegaba la noche la casa quedaba a la deriva, entonces Belinda Naos dormía en el techo sobre las tejas torturadas por el sol y el aire, por la lluvia y los vendavales otoñales.
En ocasiones esa soledad hiriente le hacía mirar para uno y otro lado como buscando a alguien. Por instantes se sentía desesperada, agitada. Miraba la casa despacio, como acariciándola o dándole arañazos. Tantos años deseándola, no por egoísmo ni por ese absurdo sentimiento de posesión sino por esa emoción guardada como un tesoro, indescriptible que sintió la primera vez que entró en ella y
supo  que quería habitarla, aunque dicen que son las casas  las que eligen a sus habitantes.
A Belinda Naos le gustaba todo de aquella casa, solo que el mar se lo había inventado. Allí no había mar, ni arena ni olas, ni lunas radiantes y las colinas se veían a lo lejos.
Las calles anchas llenas de árboles eran el atributo más desafiante de aquel lugar.
La casa verde en la utopía, era roja en la realidad. Las rosas chinas rojas del jardín. La chimenea sin usar en una sala grande, cuadrada y fria como una morgue, los suelos de mármol color vainilla. Las habitaciones oscuras, la cocina rara, como si no perteneciera a la casa; más atrás un espacio abierto con más luz que llevaba a otra calle con más silencio desde donde se divisaba la gran pantalla de un cine de verano exhibiendo películas eróticas en blanco y negro que a Belinda le gustaba ver furtivamente.
La casa que no eligió a Belinda Naos tenía que superar un karma por eso la maltrataron, la hicieron presa, le cerraron el camino hacia el cine de verano y en el jardín ya no hay rosas chinas rojas.